LITERATURA COMO PAN
LITERATURA COMO PAN

Literatura Infantil y Juvenil

«Siempre hay una luz que nos anima a salir de las cavernas» parafraseo a Platón

El libro de Griselda Navas Introducción a la literatura infantil (Fundamentación Teórica-Crítica. I) representa una luz para los docentes en su rol de mediadores entre los mundos posibles de la literatura y el niño encarcelado en la realidad empírica. Más que una guía es una bofetada para  despertar y comprender que el docente es un artífice silencioso en la creación de una sociedad lectora, sociedad lectora que no sólo debe conocer, reconocer y leer una serie de signos lingüísticos sino también comprender, criticar y darse cuenta de lo que mora silenciosamente entre las líneas de algún texto literario. En este caso particular el libro de Griselda nos habla de un receptor niño que debe ser tratado como lector capaz y no marginarlo y apartarlo de mundos que sin duda podrían despertar su interés al sentirse que puede reconocerse, extrapolarse y comprender incluso su yo interior. No sólo en ese instante en el que se encuentre con alguna literatura sino que vibrará siempre, porque lo que es literatura puede quedarse en el lector  par siempre. Por esta razón Griselda navas asienta con sólidas bases con ayuda de otros críticos como Jesualdo Subero, Hugo Cerda, Croce, Juan Carlos Merlo, Yolanda de Lecuna, entre otros, que la literatura es literatura y no caben designaciones. Que a lo que se le ha llamado literatura infantil, es sólo por una convencionalidad y que si la obra convoca al lector y este lector es niño o niña  es esa la literatura que puede considerarse infantil. En la antigüedad existían una serie de textos intencionados para los niños que perseguían un fin social y la búsqueda de las buenas costumbres. Se usaban con un sentido didáctico para enseñar valores y se dejaba a un lado el sentido recreativo y transformador de la literatura. Aún hoy mantenemos esta postura cuando hablamos de literatura infantil y juvenil y aunque es verdad que debemos educar para armonizar en una sociedad con ciertos cánones, la literatura y aquellos que somos responsable de acercarla a estos lectores debemos tener en cuenta que estamos circunscribiendo a un instrumento educativo un arte que posiblemente puede ser mucho más útil para la formación de un ser humano desde la belleza estética que puede comunicar. Paul Hazard expresa lo siguiente: «Cualesquiera que sean las diferencias que implican la edad, el ser o la condición social, los niños andan acordes en detestar los sermones disfrazados, las lecciones hipócritas, los muchachos irreprochables y la niñitas más juiciosas que sus propias muñecas. Como si comprendieran confusamente el riesgo de los frenos externos, como si trajeran al mundo un odio espontáneo contra lo insincero y lo falso». Partiendo de esta premisa cualquier docente de Literatura puede afirmar que es la situación que vive con sus estudiantes en el aula de clase.

            Por consiguiente volviendo al libro de Griselada Navas,la autora sugiere que el docente debería ser lector, selector y promotor de la literatura y le otorga la responsabilidad de una sociedad lectora y sobre todo crítica. La literatura no sólo les brindará disfrute sino que los llevará a enfrentarse con el yo interno y de allí podrán tener su propia visión de la vida, su propia filosofía y podrán tomar una posición frente a los diferentes baches de la vida y sobre todo podrán reconocerse en si mismos que es el principio de la belleza pura, el principio y quizás el momento que más vale la pena del vivir de los hombres y mujeres, reconocerse en si mismo, como únicos y al mismo tiempo parte del todo en un universo en el que deben existir. Por lo tanto, su visión, su ojo curador, su palabra, tienen significado. Y todo parte de allí, de ese instante mágico en el que el docente sirve como mediador entre el mensaje y el receptor, entre el libro y el niño, entre la literatura y el lector, entre una visión de las cosas y otra que sería la del receptor, porque no es la misma obra que escribe el autor la que lee y asimila el lector, es una comunicación que va más allá de las letras encadenadas en silabas palabras y oraciones, es una vivencia.

            La obra se convierte en el emisor y lo que existe en ella no tiene referente en el mundo empírico, lo que mora allí tiene sus propias reglas y aunque el autor haya plasmado en ella su ideología es la obra misma que brindará una visión, he aquí lo que quizás pueda apartar al lector de la obra y es donde debe comprender que lo que existe en los mundos posibles aunque sea creíble y convincente es solo un mundo meta creado que nos invita a sumergirnos en él como un personaje más y es esa vivencia dentro de la obra la que nos alentará a crear nuestros propios criterios,siendo el libro un medio de conocer más allá de lo que está en nuestro tiempo, en nuestros días, en nuestras culturas, en nuestras calles y también comprender más lo que sí está en nosotros mismos y nuestros contextos.. Jamás debería ser la literatura un instructivo, mucho menos la verdad sobre las cosas, ni representará el modelo de vida que se debe seguir. Griselda Navas menciona una investigación realizada en caracas en junio de 1947 por un grupo de docentes venezolanos que analizó los textos usuales en Venezuela. Arrojó entre otras las siguientes conclusiones, existe un modelo implícito y explícito de hombre, de familia, de país, la familia ideal esta formada por la madre el padre y algunos hijos. Si tomamos como ideal estos preceptos  al igual que en las sociedades antiguas, regiríamos nuestra realidad empírica de acuerdo a lo que leemos, pero es necesario un lector libre, de pensamiento crítico y que pueda discernir y encontrar su camino, la literatura será quien le revele más no será su manual de vida. De esta manera la literatura infantil podrá ser portadora de realismo fantástico o de realismo social sin ningún inconveniente.

            El trabajo de Griselda defiende claramente la competencia que posee el niño y el joven para formar parte de esa comunicación con una obra literaria, tomándole en cuenta como un ser concreto, histórico, que se nutre de la libertad de la cultura, del pensar, de la crítica y logra tomar posición sobre los diferentes  hechos de la vida y del mundo en el que existe y convive, por lo tanto hay que defender ese derecho comunicacional que tiene con la literatura y que debe empezar desde que es un bebe. Es necesario que los métodos que se utilizan para el aprendizaje de la lectura sean renovados, ya que sólo condicionan al niño a pasar la vista por una serie de letras que memorizan para leer muy por encima muy superficial y así será su relación con el mundo ¿Que sí aprenden a leer? Sí, pero nunca lo que esta entre líneas, no lo que mora en el texto de manera casi imperceptible, pero que está y lo maravilloso es que no es estático y que sólo un lector agudo podrá apreciarlo para hacerse dueño de mundos que le permitirá encender su llama creadora, imaginativa, y crítica. Es imprescindible entonces que desde los primeros años el niño tenga acceso a la literatura sin discriminar que aún no está listo para comprender la trama, algunas palabras o la moraleja. Lo importante es que su goce vaya mucho más de eso y lo acompañe como una experiencia agradable hasta que pueda ser parte de ella desde la comprensión. Pero su ingenio su imaginación estará nutrida de todos esos mundos de toda esa música que orquesta en las palabras y el aprendizaje de la lectura será mucho más rico y provechoso a diferencia de lo  que lo que ofrecen esos antiquísimos manuales donde el “mi mamá me mima” se convierte en una calamidad para los niños y los convierte en exiliados de la literatura, en hombres llevados como mulas de un lado a otro, en consumidores de la vida sin ningún interés de la misma, en seres apáticos  en lo que se refiere a la creación y vacíos de todo sentido de crítica y formarán sociedades no lectoras y pocos sensibles como son las de nuestros tiempos, las de nuestras escuelas, las de nuestras ciudades, victimas de una educación totalmente pragmática, vacía, obsoleta. Es esta la invitación que nos hace Griselda desde la dedicatoria de su libro “A los educadores venezolanos, artífices silenciosos en la creación de una sociedad lectora”. Y por eso en el universo de su libro comprendido en tres unidades  nos deja en evidencia toda una serie de elementos que puede el docente tomar en cuenta para su compromiso como mediador entre la literatura y el niño y el joven, elementos que advierten que no todo lo que se ha hecho para niños es literatura infantil, que desde la concepción del libro hasta las ilustraciones son fundamentales en lo que proporcionaría un rico aprovechamiento de ese tiempo gastado en una lectura. Por esto el docente debe servir de puente hacía la literatura y debe tomar posición y combatir por el valor extraordinario de la literatura.

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